Con los vinos de Madrid se cumple el dicho de que nadie es profeta en su tierra. Aunque la denominación de origen data de 1990, las elaboraciones que ampara no son precisamente las más conocidas y consumidas en la capital, todavía rendida a los riojas y los riberas del Duero.
Durante mucho tiempo, los tintos de esta región estuvieron destinados a graneles, pero la revolución vinícola española, aunque de forma más lenta que en otras zonas, también le ha afectado positivamente. Un mayor cuidado en el cultivo de los viñedos, inversiones en nuevas técnicas enológicas y en las crianzas, con el empleo de barricas nuevas, han dado ya sus frutos.
En las tres subzonas que comprende la DO (Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias) se está experimentando un indudable progreso en la calidad, en buena medida gracias al impulso de algunas bodegas que elaboran vinos más complejos. Una de ella es Viñas de El Regajal, que ha hecho de su único vino, El Regajal, el vino madrileño de moda. Detrás de él aparece la figura de Ignacio de Miguel, uno de los enólogos más reputados del país que, junto a muchos otros proyectos, también asesora esta bodega.
La finca El Regajal, en Aranjuez, es una de las reservas de mariposas más importantes del mundo (de ahí la etiqueta que figura en la botella), en la que la familia García-Pita posee 10 hectáreas de viñedo plantadas con cabernet sauvignon, merlot, syrah, tempranillo y petit verdot, base de un vino que se elaboró por primera vez en 2001.
EL REGAJAL SELECCIÓN ESPECIAL 2004
Bodega Viñas de El Regajal D.O. Vinos de Madrid
Variedades: uvas tempranillo (45 %), cabernet sauvignon (25%), syrah (20%) y merlot (10%)
Elaboración y Crianza: Se trata de un tinto moderno y personal de pequeña producción, que se cría durante 13 meses en barricas de roble francés. 14.5ºC
CATA
Visual: Espectacular puesta en escena, de color rojo frambuesa Intenso de capa alta, de lágrima tintada.
Nariz: Espléndida en intensidad y calidad, resultando muy atractiva en sus inicios con unos tostados muy finos y elegantes que dan paso a un abanico frutal de muy buen intensidad, donde las notas de frambuensa y ciruela persisten en la copa. La aireación le otorga corpulencia con notas de crianza -ligeros ahumados- en sintonía con las especias y notas minerales -truba, brea-. Al final perdura una sensación balsámica y ligeramente láctea, acompañada con notas de chocolate negro.
Boca: Continua en ascenso, resultando un tinto amable a la vez que concentrado con un soberbio ataque que da pie a un paso tremendamente frutal con senaciones balsámicas -muestra de su rica acidez- con un final largo donde los taninos maduros y dulces se muestran en un postgusto repleto de exquisiteces.
AkatÁ destaca... Un tinto con 14.5 de alcohol muy equilibrado en acidez que no muestra en absoluto sensación abrasiva ni alcohólica. Extraordinario en sus tres fases de cata, resultando un tinto muy frutal, con muy buen equilibrio con la crianza, que además debido a su acidez nos deparará tiempo de guarda.